
Aida Jovani lidió una buena novillada en Requena el 1 de mayo, una clase práctica que había sido aplazada dos días antes a causa del fuerte viento. Sólo la falta de entrega del tercer ejemplar bajó la excelente nota que consiguieron sus hermanos, sobre todo la que había alcanzado el primero, que protagonizó la anécdota del festejo al no recibir la vuelta al ruedo con la que había sido premiado debido a la distracción de los mulilleros.
Ese ejemplar tuvo una clase extraordinaria. Aunó virtudes como la fijeza, la prontitud y el recorrido, y además cogiendo las telas por abajo empleándose de verdad. No era fácil estar a la altura de tan buen novillo, pero Miguelito lo estuvo poniendo de manifiesto un incuestionable oficio que le permitió abandonarse por momentos a un toreo sin corsés repleto de gusto. Así lo había marcado ya en su recibo capotero, muy sentido sin renunciar a la variedad, y así continuó muleta en mano en una faena en la que imperó el temple y la ligazón. Hubo series largas de toreo exigente y momentos de inspirada resolución que consiguieron que el público no perdiese la atención de cuanto el valenciano estaba realizando. La fulminante estocada dio paso a la concesión de los máximos trofeos y al premio de la vuelta al ruedo para el novillo que el arrastre no percibió.
La nobleza fue la condición más sobresaliente del segundo de Jovani, un animal que mejoró su comportamiento a medida que transcurría la lidia y era citado más en corto y llevado más toreado. Tras un inicio de faena que no acabó de tener la repercusión deseada, Guillermo García fue acoplándose con él y consiguiendo firmar varias series hilvanadas sin enmienda para finalizar de rodillas aguantando sin inmutarse varios parones y miradas.
Repitió sin descanso el tercero, pero sin acabar de emplearse. Puso todo de su parte José Piera para solventar las dificultades de una embestida a media altura y muchas veces protestando. Y gracias a su insistencia y exposición acabó robándole un par de tandas estimables por el pitón izquierdo. Sólo la deficiente colocación del estoque le impidió tocar pelo tras su dispuesta labor.
Una caída al inicio de la faena de multa pareció mermar las facultades del lidiado en cuarto lugar, otro novillo con calidad en sus embestidas que fue afianzándose según transcurría la labor de Joan Marín, todavía muy bisoño pero que dejó entrever que posee personalidad y un interesante concepto del toreo. Su disposición y verdad le valieron la concesión de un apéndice.
La firmeza y autoridad de Javier Camps consiguieron alargar el viaje del que cerraba festejo, que repitió sus embestidas aún cuando en principio no tenía demasiado recorrido. El valenciano no le dudó en ningún momento en un quehacer de gran mérito en el que brilló en varios pasajes al natural. Faena de exposición y variada que cerró con ajustadas bernadinas y que culminó matando en la suerte de recibir.
Ficha del festejo:
1 de mayo de 2018. Clase práctica organizada por la Escuela Taurina de Valencia en la plaza de toros de Requena. Erales de Aida Jovani, bien presentados y de buen juego en general. El 1º fue premiado con la vuelta al ruedo.
Miguel Senent “Miguelito”, Escuela Taurina de Valencia: dos orejas y rabo.
Guillermo García, Escuela Taurina “Yiyo” de Madrid: oreja.
José Piera, Escuela Taurina de Colmenar Viejo: ovación con saludos.
Joan Marín, Escuela Taurina de Valencia: oreja.
Javier Camps, Escuela Taurina de Valencia: dos orejas y rabo.
Crónica: Prensa2
Fotos: Mateo








